sábado, 24 de noviembre de 2007

Aniversario de Freddie Mercury



El mundo del rock aún lo llora
A 16 años de la muerte de Freddie Mercury. Durante dos décadas fue el motor de una de las más espectaculares bandas británicas. Falleció el 24 de noviembre de 1991 a causa de la complicación de una pulmonía producida por el sida. El sonido de su voz mantiene vivo su recuerdo.
LONDRES.- “El amor es para mí como la ruleta rusa”, solía decir. “No lo puedo controlar”. Alcohol, cocaína, un gigantesco trabajo, fiestas, nuevos amores y amoríos. Quien lo conoció personalmente, nunca lo olvidará. Freddie Mercury cautivaba a todos. Jugaba con el micrófono en torno de su torso. Cantaba “We Will Rock You”, “We Are The Champions” y el público estallaba. Esa sensación de vértigo sobre el escenario también la buscó una y otra vez en su vida privada.
Cuando falleció, hace 16 años, Mercury apenas tenía 45 años. Su muerte conmocionó al mundo de la música. Era el primer astro del rock conocido que moría por las consecuencias del sida. Hasta el final, Mercury sólo le confió su estado de salud a un pequeño grupo de amigos. Recién el 23 de noviembre de 1991 fue cuando informó públicamente sobre su infección de HIV y pidió disculpas por haberla mantenido en secreto. Apenas 24 horas después, su portavoz declaraba: “Freddie Mercury falleció pacíficamente esta noche en su casa en Logan Place 1, en Kensington, Londres. Su muerte fue el resultado de una pulmonía producida por el sida”.
A lo largo de dos décadas, Mercury fue el cantante destacado, el generador de ideas, la verdadera atracción de cada una de las presentaciones de la banda Queen.
Había nacido el 5 de setiembre de 1946 en Zanzíbar con el nombre de Farookh Bulsara; pasó su infancia en Bombay y llegó a Inglaterra en 1964 para estudiar arte en la universidad. En pleno furor del fenómeno cultural “Swinging London” se vinculó musicalmente con Roger Taylor, John Deacon y Brian May. Poco después de que en 1970 bautizaron a su banda Queen, el cantante agregó Mercury a su nombre artístico.
Para lograr sus éxitos trabajó denodadamente, incluso en sus últimas semanas de vida, marcadas por el agravamiento de su estado de salud. Hace exactamente 16 años, sobre el féretro en un Rolls Royce negro de grandes ventanas yacía una sola rosa roja. “Gracias por haber sido mi amigo”, decía la inscripción en un arreglo floral con forma de corazón sobre su tumba. Elton John lo había puesto personalmente.